quarta-feira, 4 de setembro de 2013

El crimen organizado en Centroamérica no se limita únicamente a drogas ilícitas

 
Por Isabella Cota
Puerto Quetzal, Guatemala: Un barco contenedor está siendo cargado en Puerto Quetzal, Guatemala. Mayor seguridad portuaria es clave en la lucha contra un creciente comercio ilícito a lo largo de Centroamérica, declararon las autoridades en una junta reciente en San José, Costa Rica. [Larry Luxner]
Puerto Quetzal, Guatemala: Un barco contenedor está siendo cargado en Puerto Quetzal, Guatemala. Mayor seguridad portuaria es clave en la lucha contra un creciente comercio ilícito a lo largo de Centroamérica, declararon las autoridades en una junta reciente en San José, Costa Rica. [Larry Luxner]
SAN JOSÉ, Costa Rica — Criminales armados recientemente detuvieron a un chófer que transportaba 19 toneladas del café Arábica mundialmente famoso de Costa Rica al puerto de embarque, forzándolo a entregar su carga. Los pistoleros después vendieron el apreciado café en el mercado negro.
El asalto de abril fue uno de 22 incidentes que han golpeado al país, como parte de una ola de nuevas actividades ilícitas comerciales que barren la región.
El 23 de mayo, funcionarios de seguridad y justicia de Costa Rica y Guatemala se reunieron en San José para hablar sobre estrategias para luchar contra el tráfico ilícito de productos que no sean narcóticos.
“Esta forma de robo no es para principiantes. Se requiere de logística para una organización totalmente nueva, infraestructura, equipo, armas y sistemas de comunicación”, dijo Eric Thormahlen, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Café de Costa Rica. “Es por esto que estamos diciendo que estos no son simples robos. Están siendo llevados a cabo por el crimen organizado”.
Costa Rica ha perdido $3 millones en café robado a causa de la delincuencia organizada, sostuvo Thormahlen.
“Este tipo de tráfico de bienes, ya sean drogas, refrigeradores, arroz, frijoles, o cualquier otra cosa que se venda ilegalmente, ofrece a los consumidores precios más bajos, y provoca grandes daños a nuestras economías y a nuestras naciones”, explicó Celso Gamboa, el Comisionado antidrogas y Viceministro de Seguridad Pública de Costa Rica.
“Lo que estamos viendo son redes de la delincuencia organizada que trafican drogas ilegales como cocaína, y han utilizado sus recursos para expandirse a otros mercados, algunas veces logrando ganancias aún mayores”, sostuvo.
Cigarros, alcohol y medicamentos vendidos con receta encabezan la lista de contrabando
Gamboa, junto con el fiscal guatemalteco de Delitos Económicos Mynor Oxom y el Fiscal General de Costa Rica Jorge Chavarría, debatieron sobre las mejores estrategias para prevenir dichos crímenes.
La piratería, el comercio con marcas falsificadas y la evasión de impuestos se han convertido en las actividades de negocios más recientes para el crimen organizado y cárteles que operan desde México hasta Panamá, indicaron las autoridades.
“Es tan amplio el alcance, que incluye cualquier compra hecha sin recibo, a un precio menor que los precios del mercado donde no se hace el pago de impuestos, y donde muchos de los bienes proceden de fuentes ilegales”, explicó Gamboa.
En Costa Rica, los tres productos vendidos más a menudo en el mercado negro son el tabaco, el alcohol y los medicamentos que se venden con receta. Agregue a esa lista el café robado, un artículo relativamente nuevo del mercado negro.
Estas redes criminales son a menudo, aunque no siempre, parte de organizaciones de tráfico de drogas, comentaron las autoridades. Pero ya sea que son miembros del grupo o simplemente “subcontratan” el comercio ilícito de productos anti-narcóticos, es claro que se ayudan unos a otros a escapar de la justicia.
Sin descartar el papel de las armas, ya que la delincuencia organizada se ha globalizado y ha amasado los recursos necesarios que le permiten estar fuertemente armada, dijo Gamboa. Los pandilleros de drogas se cambian fácilmente a nuevos negocios, yéndose a toda clase de comercio que les incremente las ganancias mientras se mantienen fuera de la ley.
Legislación efectiva, elemento clave para luchar contra el comercio ilícito
Lo mismo es cierto en la vecina Guatemala, quien ha pasado una ley para combatir este problema, dijo Oxom. El gobierno recientemente creó un consejo que une a los funcionarios de diferentes instituciones con líderes del comercio y la industria para ofrecer a la aplicación de la ley toda la información necesaria para encontrar y perseguir criminales.
“La información de las diferentes cámaras ha comprobado ser esencial, porque están motivadas a vencer estos crímenes y están siendo impactadas directamente. También, ellas saben mejor que nadie dónde y cómo operan los comerciantes ilícitos”, agregó Oxom. “La coordinación entre los diferentes grupos e instituciones ha sido clave, y va más allá de tratar de señalar a una sola entidad como la única responsable”.
Para Costa Rica, parte de dicha estrategia ha sido reforzar los guardias fronterizos y sistemas de aduanas. Gracias a un donativo de parte del gobierno chino, Costa Rica recientemente colocó escáneres de contenedores en sus puertos principales, y un préstamo por $80 millones del Banco Interamericano de Desarrollo dará fondos para la modernización de todos los sistemas de aduanas.
“A pesar de todo lo que hemos hecho en términos de leyes, aún queda mucho por hacer”, dijo Chavarría.
En Nicaragua, las leyes han avanzado en forma significativa, proporcionando un modelo para el resto de América Latina, indicó Chavarría. Cuando se descubre que un oficial de policía o un funcionario de gobierno en ese país ha recibido dinero de una organización criminal a cambio de protección, es castigado por pertenecer a dicha organización, no por estar asociado con ella.
Dando un golpe ‘efectivo e irreversible’ a pandillas criminales
“Si Costa Rica tuviera un código penal que nos permitiera ir tras cualquiera que estuviera trabajando con la organización, el uso de evidencia y por lo tanto el enjuiciamiento sería mucho más sencillo y efectivo”, explicó Chavarría. Agregó que los esfuerzos se deberían enfocar en crear economías que desalienten a los ciudadanos de seleccionar ocupaciones ilegales y peligrosas, conforme los grupos delictivos se arman mejor con el paso del tiempo.
Este reto se hace aún más difícil debido a las diferentes realidades económicas a lo largo de Centroamérica, dijo Gamboa. Costa Rica es un país de ingresos medios, mientras que Honduras y Nicaragua, por ejemplo, aún luchan por sacar a la mayor parte de su población de la pobreza.
“En cuanto a términos para la aplicación de la ley, necesitamos sustituir la fuerza con la inteligencia, de manera que cuando demos un golpe sea uno eficaz e irreversible”, comentó Gamboa.
Los líderes de Centroamérica ya han entendido que ir tras el chófer del camión que transporta los artículos robados o el capitán del barco que trata de contrabandear cocaína no es la mejor estrategia si los líderes de las pandillas siguen en el negocio y se les permite seguir reclutando nuevos soldados rasos.
“Estos golpes son muy pequeños para una organización transnacional. Para ellos son como una picadura de mosquito, así que necesitamos dar un salto hacia la investigación forense e inteligencia”, dijo. No es sólo la represión de estos crímenes lo que va a funcionar, sino la promoción de una cultura de legalidad — de funcionar dentro de la ley”

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